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Donostia–San Sebastián · Gipuzkoa · Residencial · Fase de diseño

Atotxa Erreka

Tres terrazas, una pendiente y un paisaje capaz de crecer con quienes lo habitan.

Diseño de jardín contemporáneo en Atotxa Erreka, San Sebastián, con tres terrazas y tobogán

La topografía

Convertir el desnivel en una forma de recorrer el jardín.

La parcela ya estaba organizada en tres terrazas para salvar su fuerte desnivel. El proyecto no intenta ocultar esa condición: la convierte en una secuencia de lugares conectados por vegetación, peldaños y miradas.

Un lenguaje contemporáneo ordena la arquitectura del jardín, mientras la plantación naturalista suaviza sus límites. Cada nivel encuentra un uso propio sin perder la relación con la casa ni con el paisaje de Donostia–San Sebastián.

Tres terrazas, un solo jardín

El desnivel era la condición más visible de la parcela. Las tres plataformas existentes resolvían la topografía, pero todavía necesitaban una relación capaz de convertirlas en un único paisaje. El diseño parte de esa estructura y la afina: cada terraza ofrece una forma distinta de estar, mientras los recorridos, las visuales y la plantación enlazan el conjunto.

La geometría contemporánea aporta claridad sin endurecer el lugar. Madera, acero cortén y superficies sobrias acompañan la vivienda; entre ellos, la vegetación desborda los bordes y deja que la arquitectura se vuelva más cercana con el paso de las estaciones.

Una pendiente para jugar

El tobogán no aparece como un objeto añadido. Se integra en la ladera y convierte el descenso entre terrazas en parte de la experiencia del jardín. Para los más pequeños es un recorrido inmediato y alegre; para el proyecto, una línea que hace visible el desnivel y lo transforma en movimiento.

Bajo él se prevé un depósito de agua enterrado. Cuando el juego deje de formar parte de la vida cotidiana, esa infraestructura permitirá transformar el trazado en una fuente de circuito cerrado. El agua podrá recorrer la pendiente, recircular y dar al jardín otra presencia sin rehacer lo ya construido.

Diseñar para el presente y lo que vendrá

Un jardín familiar cambia porque cambia la familia. Por eso el proyecto no congela una única manera de usarlo. La zona de estancia, los claros de césped, los bancos y la vegetación construyen un paisaje útil ahora, pero preparado para encontrar otros ritmos con el tiempo.

Las plantaciones naturalistas se plantean desde el clima húmedo de Gipuzkoa, la orientación y las condiciones de cada terraza. La elección de especies busca diversidad, continuidad estacional y un mantenimiento razonable: un jardín contemporáneo no como imagen fija, sino como comunidad viva.

Ver antes de construir

El proyecto se encuentra en fase de diseño. Las visualizaciones profesionales permiten comprender la escala de los niveles, la relación del tobogán con la vegetación y el carácter de materiales y plantaciones antes de cerrar la propuesta y presupuestar la obra.

Esta claridad hace posibles decisiones más serenas y reduce improvisaciones durante la ejecución. Diseñar con precisión no añade un coste innecesario: protege la inversión y permite que cada elemento tenga sentido desde el primer día y también muchos años después.

Un jardín puede acompañar la infancia y seguir encontrando nuevas formas de estar vivo.

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