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Arturo Soria · Madrid · Corporativo · Construido

Edificio ARA

La naturaleza entra a formar parte del día.

Paisajismo biofílico en las oficinas del Edificio ARA en Madrid

La relación

Acercar la experiencia de la naturaleza al trabajo.

El paisajismo también puede habitar un espacio de trabajo. En estas oficinas de Arturo Soria, la vegetación se incorpora a la arquitectura para suavizar su ritmo y construir una atmósfera más humana.

No se trata de llenar un interior de plantas. Se trata de crear una relación: una mirada que descansa, una presencia que acompaña y un espacio biofílico donde la naturaleza deja de quedar fuera.

La naturaleza como parte del espacio de trabajo

Pasamos buena parte del día en interiores. Por eso, incorporar vegetación a una oficina no debería entenderse como un gesto decorativo añadido al final, sino como una decisión espacial capaz de modificar la forma en que el lugar se percibe y se utiliza. En el Edificio ARA, situado en Arturo Soria, el paisajismo biofílico entra en conversación con la arquitectura para introducir profundidad, variación y una escala más próxima a las personas.

Las plantas acompañan recorridos, suavizan límites y ofrecen pequeños lugares de pausa visual. Su presencia cambia con la luz y con el tiempo, frente a la estabilidad de los materiales construidos. Esa diferencia convierte el verde en algo más que una imagen: lo vuelve una experiencia cotidiana. La oficina deja de ser únicamente un espacio funcional y empieza a adquirir una atmósfera propia.

Observar la arquitectura existente

Antes de plantear una intervención vegetal es necesario leer el edificio. La orientación, la luz natural, la climatización, los flujos de personas y la relación entre espacios condicionan qué puede ocurrir y dónde. Esta atención evita soluciones genéricas y permite que el diseño responda al carácter específico del Edificio ARA, a sus ritmos y a su arquitectura.

Luz, humedad y elección vegetal

El éxito de un paisaje interior depende de comprender que las plantas siguen siendo seres vivos. La cantidad y calidad de la luz, la proximidad a salidas de aire, los cambios de temperatura y la humedad disponible determinan qué especies pueden desarrollarse de manera estable. El diseño parte de estas condiciones para evitar una imagen inicial atractiva que después exija sustituciones constantes.

Seleccionar bien reduce consumo, mantenimiento y estrés vegetal. Cuando la luz natural no es suficiente, se estudian apoyos técnicos coherentes con el uso del edificio. También se definen sustratos, drenajes y sistemas de riego que faciliten un cuidado preciso. La jardinería sostenible en espacios corporativos no consiste solo en introducir verde: consiste en crear las condiciones para que ese verde permanezca sano y conserve su papel dentro del proyecto.

Mantenimiento para conservar la intención

El cuidado posterior forma parte del proyecto desde su origen. La accesibilidad, el riego y el control del crecimiento se anticipan para que el mantenimiento no interfiera en la actividad. Un buen diseño de paisajismo en Madrid también se mide en el tiempo: por la facilidad con la que puede cuidarse, los recursos que necesita y su capacidad de seguir aportando bienestar.

Una linde también puede ocurrir dentro de un edificio.

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