La naturaleza como parte del espacio de trabajo
Pasamos buena parte del día en interiores. Por eso, incorporar vegetación a una oficina no debería entenderse como un gesto decorativo añadido al final, sino como una decisión espacial capaz de modificar la forma en que el lugar se percibe y se utiliza. En el Edificio ARA, situado en Arturo Soria, el paisajismo biofílico entra en conversación con la arquitectura para introducir profundidad, variación y una escala más próxima a las personas.
Las plantas acompañan recorridos, suavizan límites y ofrecen pequeños lugares de pausa visual. Su presencia cambia con la luz y con el tiempo, frente a la estabilidad de los materiales construidos. Esa diferencia convierte el verde en algo más que una imagen: lo vuelve una experiencia cotidiana. La oficina deja de ser únicamente un espacio funcional y empieza a adquirir una atmósfera propia.
